Empleo sumergido

Posted on 12/06/2011

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Hay una forma de ser tontamente optimista sobre la economía española que descansa en que, así como existe un amplio volumen de economía informal, hay también mucho “empleo” informal. Esta idea, tan traida y llevada, sirve como argumento para acusar a los marcos regulativos de “rígidos”, y su “flexibilización” haría “aflorar” una magma de activos a la cotización. Perdón por las comillas, pero es todo tan metafórico que no sabe uno dónde dejar de ponerlas. Racionalmente es arriesgado dejar de hacerlo en cualquier momento. Todas las palabras deberían ir entre comillas, salvo los signos de puntuación. O tal vez sí. E incluso las comillas deberían ir entre comillas. Por ejemplo, el otro día vi un cartel por la calle así: “Se vende “piso” en León XIII”. No querría yo verlo, el “piso”.

Pero revisemos esas cifras, sin entrar por ahora en el meollo de su elaboración. Suponiendo que se pueda agregar en una masa el número de afiliados y el número de “empleos” informales, el mercado laboral español presenta un cuadro mejor, con casi 23,5 millones de personas en el momento de auge, aunque, tras entrar en recesión, estaríamos de nuevo en unos 20,5 millones.

Fuentes: Para el volumen de empleo informal hasta 2008: Arrazola, Hevia, Mauleón y Sánchez, 2011 Funcas (link). De sus diversas estimaciones se ha preferido la realizada con el método MIMIC. Para el empleo informal de 2009 y 2010 se ha aplicado a las cifras de 2008 la misma tasa anual de incremento que han sufrido las afiliaciones. En cuanto a estas, se trata de los valores medios anuales en el total de regímenes, según MTAS.
 

Relacionemos ahora esta masa laboral con la población total. En el momento álgido, más de uno de cada dos españoles tenía algún tipo de ocupación, formal o informal; en otros peores son algo menos de la mitad. En términos gráficos se ve una forma extraña en la serie, que responde por la izquierda a que los datos de Arrazola e.a. son cuatrianuales, y no anuales. Pero por la derecha, hubo en efecto un año muy malo en 2009. Las cifras de economía informal de 2009 y 2010, si bien se trata sólo de estimaciones burdas (que suponen un decremento del sector equivalente al de afiliados), nos hablan también de un retroceso en términos de ratio a la situación de cinco años atrás, pues coincide con que se mantiene el crecimiento de la población al ritmo de años anteriores.

 

Fuentes: Población Padrón Municipal de Habitantes.
 

Las cifras de empleo informal de otros países deberían arrojar algo de luz sobre el significado de estas ratio. No encontramos datos recientes de trabajo oculto, sino sobre economía informal, que es la base de las estimaciones (indirectas) de empleo informal. A la espera de la publicación de “In from the Shadow: Integrating Europe’s Informal Labor“. (World Bank task number P112988). Por ahora, ha aparecido parte de ese trabajo “New Estimates for the Shadow Economies all over the World”, de Schneider Andreas Buehn & Claudio Montenegro, International Economic Journal Volume 24 No. 4, December 2010. Link.

 

Mientras tanto, aquí están mis propias burdas cuentas para los 27 de la UE a 2007. Se basan, entre otras chapucillas, en la idea de que el porcentaje de empleo informal es afin al de economía informal, lo que se cumple para España. El país no presentaba apenas diferencias con el resto de países europeos. Los valores oscilaban entre el 45% y el 60%, por lo que el mínimo actual tampoco parece significar mucho per se.

 

Algunos comentarios no sistemáticos.

a) La población ocupada real que resultaría de la agregación de afiliados e informales sustentaba en 2007 por término medio a 0,90 personas más. No parece mucho, ¿verdad? Ahora debe mantener a 1,13. Por supuesto, este valor encubre toda la heterogeneidad, que va desde los “working poor” hasta los francamente ricos.

b) Por otra parte, si hablamos de un trabajador informal, las rentas que adquiere se distribuyen puramente a través de mecanismos particulares (la familia), o se devuelven al mercado. En tanto, los afiliados a la seguridad social contribuyen al sustento de pensionistas y perceptores de subsidios.

c) Se podría distinguir entre tres grupos según el origen de sus medios de vida: quienes obtienen rentas del mercado laboral (ocupados), quienes del Estado (pensionistas, parados), y quienes las consiguien a traves de sus familias o no las tienen. Es indiferente para la sostenibilidad de una sociedad si quienes no trabajan son inactivos sin rentas, jubilados o desempleados. Salvo que, como norma general, creo que el Estado es un mecanismo de reparto capaz de subsanar inequidades claramente mejor que la familia, siendo este ámbito tan restringido la única alternativa como mecanismo de reparto para quienes están fuera del mercado de trabajo.

d) Cifras muy afines proceden de marcos de relaciones laborales muy diferentes. Un argumento para los audaces cambios en la legislación, que se ven tanto ahora. Y que nos tememos que están inspirados poco más que en la atroz utopía liberal estilo isla Tortuga.

e) Por cierto que, con un coste laboral anual de unos 27 mil € (ECTL 2007), hasta los 51 mil de PIB por trabajador, el excedente es bien grueso. Aunque esto falla por el lado de que no todos los trabajadores son asalariados, el reparto de los frutos del trabajo sería casi como sigue: 21 mil para el trabajador, 6,5 mil para el estado y 23,5 mil para la empresa. No arriesgo pronósitico sobre lo que sucede en el sector informal pero, si 233.232 mde generaban 4.244.640 empleos en la economía sumergida en 2007, resultan 54.947 € por empleo. Si hablamos de la economía formal, la ratio equivalente (afiliados/ PIB) se eleva a 51.611 €. Esto es, las actividades informales son más rentables, incluso antes de impuestos. Como bien sabía el gentleman farmer Muecasthone, audaz aparejador y contemporáneo estricto.

f) cdvzadcvvvvd [aportación de mi hija Violeta, que por cierto pertenece al tercer grupo. Es la segunda vez que escribe en el mismo sitio, así que aquí queda lo que quiere decir].

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