Los inversores tienen pánico, pánico del mundo viejuno

Publicado en 17/06/2011

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Entrevista a Ramón Jáuregui, RNE, 16/06/2011. Minutos 3 a 8.

Jáuregui: (…) Lo cual no quita tampoco que una cierta coincidencia con el sufrimiento que el mundo laboral está teniendo en los últimos años también inspira nuestra sensibilidad. Yo soy de los que cree desde hace más de veinte años el mundo laboral que conocimos se va deconstruyendo, ahora que está de moda este término, y en cierto modo vamos arrastrándonos en una defensa casi numantina de nuestros viejos esquemas, de nuestros viejos principios de la seguridad laboral frente a un mundo que ha cambiado, frente a un mundo que compite cruelmente, frente a una flexibilidad de los mercados, frente a un dinamismo de la economía brutal. Y entonces esta contradicción nos lleva a sentir con los trabajadores ese ajuste, esa adaptación a un mundo nuevo que en parte destruye los esquemas de seguridad sobre los que habíamos configurado lo que llamábamos el derecho laboral, el principio pro- operario, etc, etc ¿no? En esto coincidimos con los sindicatos, pero el gobierno ejerce su responsabilidad y busca esa adaptacion de nuestra economía, ese cambio de modelo, esas exigencias tan fuertes hacia el mundo laboral para ser competitivos en un nuevo mundo.

Entrevistador: El presidente del gobierno nos reconocía ante los micrófonos hace un par de semanas que hay algunas decisiones que como socialistas les está costando mucho tomar, en la dirección en que Vd. apunta del ajuste.

Jáuregui: Sí, pongamos por ejemplo lo que hemos tenido que discutir el viernes pasado, sobre la negociación colectiva. el gobierno tomó una decisión para regular la negociación colectiva de una manera diferente. Durante muchos años el sistema consistía en que los sindicatos negociaban un convenio provincial. Pongamos el textil de Madrid, pongamos la hostelería de Valencia, pongamos el metal de Guipúzcoa. Tu haces un convenio por arriba y todo el sector, todas las empresas, todas las tiendas, todos los bares, todos los hoteles tienen un mínimo asegurado. Bueno, pues la tendencia general es que hay que negociar en cada empresa un convenio, para adaptarse a esa realidad. Y esa negociación en la empresa debilita mucho la acción de los trabajadores, pues no tienes la misma fuerza en cada taller, no hay sindicalistas, no hay capacidad negociadora, y por tanto se destruye en gran parte esa dialéctica sobre la que habíamos construido ese mundo laboral, ¿no? Esto tuvimos que decidirlo. ¿Por qué? Pues porque la empresa acaba definiendo su esquema, su marco laboral, y tiene que tener esa flexibilidad, ¿no? Bueno, pues como esa otras muchas podríamos seguir diciendo, por ejemplo pongamos la necesidad de una contratación más flexible, si Vd quiere inclusive más barata para los jóvenes. Si no, no les contratan. El mundo empresarial nos está diciendo hoy, desgraciadamente, y había una frase tremenda de Rosell hace unos días, que la empresa, el empresario tiene miedo a contratar. Creo que esta era la expresión. A mi me parece brutal.

Entrevistador: Pánico, me parece que dijo.

Jáuregui: Pánico, pánico, efectivamente. Sabía que no estaba diciendo el término correcto. Entonces, el gobierno tiene la necesidad de quitar ese pánico, y de decirle: “Puede Vd contratar, no tiene demasiados problemas si luego tiene que rescindir, porque el mercado…” Bueno, esta cultura que rompe con la seguridad, con la cultura del contrato fijo y para toda la vida, en la misma empresa, y en la misma empresa quiero que trabaje mi hijo, toda esta cultura vieja hay que cambiarla, y esta es nuestra tarea. También en mi opinión para la izquierda, que lo tiene que hacer con más equilibrio, con más sensibilidad, buscando la protección mínima en todo caso. Y este es el debate en el que estamos, podríamos aplicarlo a casi todo: al estado del bienestar, al marco laboral, a la cultura de la política de la sanidad pública… o de la educación, o de la calidad de la universidad, o de casi todo, ¿no?. Estamos configurando un espacio, una ingeniería social diferente, estamos cambiando casi nuestra piel, a mi me gusta decir que España está en una encrucijada ern la que tiene que mudar de piel como esos animales que mudan la piel y salen, y emergen nuevos, yo creo que españa o hace esa tarea, o no será un país de primera. Y nos toca a nosotros hacerlo. Y yo si alguna convicción tengo en este sentido es que quiero preservar mi sensibilidad, mi .. nuestra cultura de izquierdas, nuestra aspiración, que late en nuestro corazón, de igualdad de oportunidades y de justicia social, pero sin dejar de reconocer que eso tienes que adaptarte a un mundo nuevo y que tienes que jugar la partida de tus ideales con una baraja diferente, en un tapete diferente, a otro juego.

Entrevistador: Llevamos mucho tiempo alguos sorprendiéndonos, con casi cinco millones de parados en este país y no pasa nada. Y cuando pasa resulta que nos pilla a contrapié, igual que sucede con el 15m. ¿Qué cree Vd. que aporta al debate público el 15m?

(…)

http://www.rtve.es/alacarta/audios/en-dias-como-hoy/dias-como-hoy-jauregui-barcelona-fue-antisistemas-radicales/1130634/

Dan ganas de dejar esto así, pues es difícil completar este monumento de cinismo, pero añadiré algo. El uso del paro como caballo de batalla de los recortes es tan antiguo como el fenómeno. Con un millón y medio de parados EPA se debatió en el parlamento de 1980 la Ley Básica de Empleo, de 8 de octubre (1.674.000 parados), que en su artículo 2 define como objetivos “aumentar el nivel de empleo” y “prevenir el desempleo”, y la principal herramienta parece ser la ayuda económica a las empresas que contraten determinados colectivos. En junio de 1981, con alharacas de gran preocupación por los parados (1.829.000) se firmó, PARA CREAR EMPLEO, el Acuerdo Nacional de Empleo. Los sindicatos compremetieron contención en salarios y pensiones a dos años, con pérdida de poder adquisitivo; el gobierno financiación extraordinaria para el desempleo, y la patronal nada en concreto. Aunque allí estuvo en todas las reuniones bilaterales y trilaterales.

En octubre de 1982 (2.286.000) accedió al poder el PSOE, con un objetivo de crear 800.000 puestos de trabajo en cuatro años. El programa electoral preveía

…que en los Presupuestos Generales del Estado se articule un Fondo de Acción Coyuntural para la generación de empleos. Este fondo será el contrapunto a un plan concertado que elimine incertidumbres de política económica, y establezca una moderación de costes salariales, seguridad social y financieros.

No sabemos exactamente qué fue de esto, pero tampoco parece necesario. La ley 32/1984, de 2 de agosto (2.779.800) establece formas más flexibles de contratación, de formación, a tiempo parcial o por lanzamiento de nueva actividad. En es ese mismo año se firma el Acuerdo Económico y Social, donde

El Gobierno de la nación manifiesta que su política económica para los próximos años se orienta de modo prioritario a la creación de empleo, generando un clima propicio que asegure la consecución de este objetivo.

De nuevo con la presencia aquiescente de la patronal, el gobierno cierra una política presupuestaria, con objetivo de déficit y de inflación, con desgravaciones por inversión; y los sindicatos una banda de negociación de salarios a la baja. Por su parte, el Acuerdo Interconfederal prevé una duración de dos años para los convenios, y el sometimiento voluntario a arbitraje.

En 1986 se alcanza una meseta de 2.954.800 parados, volumen que se mantiene en 1987, cuando los sindicatos abandonan la “consensualidad”. Con resultado indiferente en términos de paro, seguimos en las mismas cifras otros dos años. Tras la Huelga general del 14/12/1988 se consiguió la retirada del Plan de Empleo Juvenil, y por el contrario mejoraron pensiones y salarios de los empleados públicos. Dos años después había tenido lugar un cierto descenso del desempleo (2.499.800), cuatro años después se logra un máximo histórico (3.8173.000). Nuevas medidas urgen a flexibilizar el marco laboral para flexibilizar el empleo (decreto ley 18/1993, de 3 de diciembre). Cuatro años después  no ha habido cambios sustanciales (3.406.000 en el último trimestre de 1997), ni siete años después (2.642.800).

El descenso de la poblacion desempleada a un nuevo suelo de 2 millones se produjo durante el gobierno del PP. El paquete de medidas que lo hizo descender sigue la escuela constructivista. Pero sobre esto hablaré otro día.

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