Petróleo

Posted on 15/06/2010

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Dice un amigo que una lectura de la recesión puede ser inducida por los poderosos de este mundo, ante el escenario del fin del petróleo. Paul Roberts, en “El fin del Petróleo” (Madrid, Público, 2010 -e.o. 2004-), p.441, habla de uno de esos encuentros de prospectiva geopolítica energética “La geopolítica de la energía en 2015”, organizada por el Consejo de Inteligencia Nacional, del gobierno de EEUU. Uno de los escentarios que se plantearon fue un techo en la producción depetŕoleo convencional, que ocurriría en algún momento entre 2010 y 2015. El petróleo a 40$ desgastaría las economías nacionales y empujaría la economía global hacia una recesión.

“(…) El ejercicio era perturbador, no tanto por los crudos detalles de guerra y caos de los panoramas más pesimistas como por lo inverosimil de las alternativas optimistas. en el clima político actual, la idea de un futuro energético creado de forma proactiva, mediante una política sesuda o una revolución tecnológica, resultaba sumamente improbable para algunos.”

“(…) para muchos expertos en energía, un verdadero cambio en el sistema energético global es prácticamente imposible, salvo como respuesta a alguna sacudida fuerte. En esta opinión un tanto pesimista, la cuestión no es si el mundo puede evitar alguna clase de desastre relacionado con la energía, sino si nuestra respuesta será reaccionaria y limitativa o bien constructiva y prolongada.”

Puede ser. Otros asuntos que influyen: La generalización del crédito, o financiarización de la economía (Torres, 2010), de las economías públicas y privadas, un asunto sobre el que verdaderamente hay que pensar. La volatilidad de las inversiones, en parte por la extensión de mecanismos de gestión del dinero (Simmel, 1977), en parte por “décadas de liberalización del comercio y las inversiones” (CEO, 2002: 28).

Todo lo cual orienta decisivamente las acciones de los gobiernos:

“Mientras que en la mayoría de los estados miembros de la UE los impuestos sobre el trabajo han aumentado gradualmente durante las dos últimas décadas, los impuestos sobre sociedades siguen disminuyendo” (CEO, 2002: 29)

“En marzo de 2009, el ministro de Economía Oskar Lafontaine, que había sido el principal arquitecto de la reforma fiscal progresista y blanco de las campañas empresariales, anunció su dimisión. (…) A Lafontaine le ha sustituido el más derechista Hans Eichel, quien ha reclutado al jefe del departamento fiscal de Bayer para convertirlo en su secretario de Estado, y responsable de la reforma fiscal alemana. Manfred Schneider, director ejecutivo de Bayer, comentó: “Hemos enviado a nuestro mejor hombre y le hemos dado instrucciones, así que todo irá bien”” (CEO, 2002: 29)

“Los mercados de prácticamente todos los sectores de la nueva economía de la UE son controlados por las cinco mayores empresas del sector. ” (CEO, 2002: 30)

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