Is very plain

Posted on 23/11/2010

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Posiblemente tienen razón los coreanos, y la opción de una vía industrial en un país como el nuestro ya pasó, si es que alguna vez estuvo. Al menos si pensamos con Andy Robinson que la mejor política de desarrollo industrial es la proteccionista asiática, basada en un fuerte compromiso del sector público, con control de capitales y fuerte soporte de determinadas firmas.

Sigo con el artículo de Robinson y encuentro una fuente que estaría bien leer:

Robert Wade & Frank Veneroso (1998): The Asian Crisis: The High Debt Model Versus The Wall Street – Treasury- FMI Complex. En New Left Review I/228, March-April 1998

Entonces, ¿no nos queda más que aguantar la espiral deflaccionista y esperar un milagro? No cerremos este capítulo sin pensar en una tercera vía que algunos señalan factible y en vigor (Andy Robinson), aunque tenga también sus inconvenientes: la quiebra o suspensión de pagos.

Y acuerdos de quita:

Grecia, Portugal y España están siguiendo el mismo proceso que los países en desarrollo. Atravesaron un ciclo de euforia y luego otro de desesperación. En la fase eufórica, un país es tan atractivo que entran capitales de todas partes. Esto aumenta el valor real de la divisa o, en el caso de países de la zona euro, los precios suben más rápido que la media europea. Esas entradas de capitales son las que hinchan la burbuja.

(…)

P: Pese a ello, en España se ha llegado a la conclusión de que no queda más remedio que hacer lo que piden [los mercados].

R: Pues la experiencia de los países en desarrollo es que la mejor opción es no hacerles caso y reestructurar la deuda, al menos en Grecia. Eso lo hizo Argentina. Tras años de sufrimiento, suspendió pagos sobre el 80% de su deuda. Y la cosa mejoró. En México se optó por hablar con los bancos y renegociar la deuda mediante el Plan Brady. Los bancos tendrían que aceptar, eso sí, lo que llamamos un corte de pelo… (una quita o reducción de lo que ellos van a rembolsar). Pero, así es la vida.

Entrevista en La Vanguardia (12.06.2010) a Jayati Ghosh

En la misma línea, existen desde antiguo promotores de la quiebra o bancarrota periódica del sector público.

“The French Finance Minister Abbe Terray, who served from 1768–1774, even opined that governments should default at
least once every 100 years in order to restore equilibrium” (Winkler, p. 29).12

cifr. en C. M. Reinhart &  K. S. Rogoff 2008: This time is differnt: Eight centuries of financial folly

Pero, ¿qué aplicación tiene esto para el caso de España? ¿Puede el Estado declarar suspensión de pagos que corresponden básicamente (87,13%) al sector privado? Esta información se puede consultar en el Banco de España, y más sintentizada en Lapavitsas e.a. (2010: 2).

Lapavitsas e.a. (2010): The Eurozone between austerity and default. RMF Ocasional Report, september 2010

Donde, por cierto, se hace un relato diferente del que arriba plantea Gosh:

In short, peripheral country indebtedness is largely due to the behaviour of the private sector in the course of EMU. Unable to compete against the core, peripheral private sectors have generated large financial deficits. Consumption was boosted in all three countries, while a real estate bubble emerged in Spain. Capital flows from abroad – typically lending by core banks – provided finance. Furthermore, the domestic financial system found the opportunity to expand, thus increasing domestic financialisation and indebtedness. The result has been the accumulation of vast debts, partly external (and owed to the core), partly domestic (reflecting internal financialisation).

(Pg 1)

En este caso, la salida del SME y la bancarrota podría producir variados efectos:

Default poses complex questions with regard to the debtor‟s international position and the balance of internal social forces. Apart from foreign holders of public debt, there are also domestic holders of public debt, domestic issuers of private debt which is owed to foreigners, and domestic owners of foreign assets abroad. Default presents different opportunities and threats to all these parties, requiring decisive action, if the interests of working people are to be protected. Furthermore, exit would deliver the shock of changing the monetary standard, bringing devaluation in its wake. It would thus pose major risks for the economy as a whole, above all, for the domestic banking system. But exit could also ameliorate the competitive weakness that has bedevilled peripheral countries within the Eurozone.

Tras algunos días, el desarrollo de los acontecimientos muestra que es posible que tengan lugar quiebras del estado,  precisamente porque se asumen las deudas de las empresas.

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Posted in: La llaman crisis