El país del agua

Posted on 21/12/2010

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Lo que está pasando en Chile, donde suprimen las clases de historia, recuerda poderosamente al libro de Graham Siwft “El país del agua”:

Sólo los animales viven absolutamente metidos en el aquí y ahora. Sólo la naturaleza ignora la memoria y la historia. El hombre, en cambio -si me permitís brindaros una definición- es el único animal que cuenta historias. Vaya a donde vaya, siempre trata de no dejar tras de sí una estela caótica o un espacio vacío, sino una cuantas bayas, unas cuantas pistas en forma de historias. El hombre tiene que seguir contando historias. Tiene que seguir inventándolas. Mientras haya una historia todo marcha bien. Dicen que incluso en sus últimos momentos, en la fracción de segundo de la fatal caída -o cuando está a punto de ahogarse- el hombre ve pasar velocísimamente ante sus ojos la historia completa de su vida.

Graham Swift: El país del agua, pg 61

Un libro muy del momento:

Hay una cosa, niños, a la que llamamos civilización. Está hecha de esperanzas y sueños. No es más que una idea. No es real. Sino artificial. Nadie ha dicho nunca que fuera real. No es natural, ni nadie ha dicho nunca que fuera natural. Está hecha a base del largo proceso del aprendizaje. De la experimentación y el error. Se rompe fácilmente. Nadie ha dicho nunca que no pudiera romperse en pedazos. Ni nadie ha dicho nunca que tuviera que durar eternamente.

(…)

Durante un tiempo -no empezó hace mucho tiempo, solo hace unas cuantas generaciones- , el mundo experimentó su fase revolucionaria, progresista; y el mundo creyó que no tendría fin, que seguiría mejorando más y más. Pero después el fin del mundo volvió a presentarse, y no en forma de idea o creencia, sino como algo que el mundo mismo había ido manufacturando por sí solo durante la época en la que estuvo creciendo.

Lo cual sirve para demostrar que si el fin del mundo no existiera habría que inventarlo.

Hay una cosa a la que llamamos progreso. Pero que no progresa. No va a ninguna parte. Porque mientras el progreso progresa el mundo puede escabullirse sin que nadie se entere. Para ser progreso sería necesario que pudiéramos impedir que el mundo se nos escabullese. Mi humilde modelo de progreso es el del rescate de tierras. Que está repetida e interminablemente recuperando lo que se va perdiendo. Una actividad terca y vigilante. Una actividad aburrida, pero valiosa. Una actividad dura y sin gloria. Pero no confundáis el rescate de tierras con la construcción de imperios.

Ibid, 284- 285

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Posted in: Visto y oído