La mafia del traje diplomático: cómo las firmas de contabilidad destruyen las sociedades

Posted on 18/11/2011

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En estos momentos de contricción muchos elementos de la actividad política tienen extrañas direcciones. Se diría que el Nilo inunda pero no se quiere arar para él. Una de las pistas más llamativas en Esñapa se da en la diferencia entre la evolución del PIB y la recaudación fiscal. Hasta qué punto se recauda menos por tasas y cotizaciones sociales en términos absolutos y relativos, hasta qué punto el Estado casi no puede subsistir sin emitir deuda que se cobra a precio de usura. Entre 2007 y 2009 el PIB bajó 5.000 mde (fuente: Eurostat, link); en cambio la recaudación bajó 68.000 mde (fuente: Eurostat, link). En consecuencia, el peso de los impuestos sobre el PIB ha bajado en 6.4 puntos, pasando del 38% en 2007 al 31.6 sólo dos años después.

Tentaría pensar que obedece a las menores cotizaciones sociales, pero no, estas incluso subieron. Algo contribuyó el IRPF (8.000 mde menos). Pero la mayor parte de la pérdida (30.000 mde) obedeció a una bajada en la recaudación de impuestos a las sociedades. Además, se perdieron 20.000 millones en impuestos indirectos, y 9.000 sobre las transacciones financieras y de capital.

Y en buena parte del resto de Europa, las cosas van de forma similar: se recauda cada vez menos por impuestos a los beneficios empresariales, en términos absolutos o como referencia al PIB. ¿Se trata de alguna forma de “amnistía fiscal” a las empresas? En España está la ley 4/2008, de 23 de diciembre, que suprime el impuesto del patrimonio y crea otras regalías, al rebufo del aumento del paro (de fondo sigue el tema del desempleo como herramienta del terror).

Ya no hablamos de la economía sumergida, subvención indirecta que permite no cotizar por el 25% de los beneficios (ergo reduce la presión fiscal a niveles extra- europeos). Sino que los cambios recientes en el aparato recaudador comprometen la viabilidad de los estados. ¿Cuál es el caldo de este tipo de legislación? Vamos a las generalidades.

Unos ingleses, Prem Sikka (profesor universitario) y Austin Mitchel (parlamentario laborista) escriben: ‘The Pinstripe Mafia: How Accountancy Firms Destroy Societies’ (“La mafia del traje diplomático: cómo las firmas de contabilidad destruyen las sociedades”). Encontré este resumen en la página “The polítical Cleanup” (link):

Los impuestos son la sangre vital de todas las democracias. Sin ellos ningún estado puede aliviar la pobreza o proporcionar infraestructura social, atención sanitaria, educación, seguridad, transporte, pensiones y bienes públicos necesarios para todas las sociedades civilizadas.

Todos los ingresos fiscales del mundo están bajo el ataque implacable de una industria áltamente organizada de evasión fiscal, dominada por cuatro firmas de contabilidad: Deloitte & Touche, PricewaterhouseCoopers, KPMG and Ernst & Young. Emplean miles de individuos con el único propósito de socavar las leyes fiscales y no crean ningún valor social, sino que permiten a las corporaciones y ricas élites eludir el impuesto de sociedades, el impuesto de la renta, las contribuciones a la seguridad social, el IVA, y cualquier otra cosa que pudiera hacer a los gobiernos mejorar la calidad de vida.

La pérdida de ingresos fiscales es una causa principal de la actual crissi económica que está infingiendo miseria en millones de personas. La evasión fiscal es parte de la guerrilla contra el bienestar dirigida por las empresas de contabilidad contra la gente. Cada año, en torno al 30%-40% de la legislación financiera declara ilegales trucos fiscales soñados por firmas de contabilidad. Los tribunales fiscales y regulares del Reino Unido escuchan alrededor de 11.000 casos, y muchos de ellos se refieren a tretas sin fundamento económico.

Se estima que el Reino Unido pierde en torno a 100.000 millones de libras de ingresos fiscales cada año, y gran parte de esto se debe a las actividades de las cuatro grandes empresas de contabilidad. Pese al número record de millonarios y billonarios, y los niveles de beneficio fiscal, las tasas alcanzaron en 2010-2011 el 37.2% del PIB, comparado con el 43% en 1976. En vez de cuestionar la industria de la evasión fiscal, los sucesivos gobiernos han desplazado la carga fiscal al capital menos móvil, al trabajo, el consumo y los ahorros, como evidencian el aumento de la seguridad social y el IVA y el descenso de los umbrales para el las tasas máximas en el impuesto sobre la renta.

En EEUU algunas firmas de contabilidad han sido multadas por facilitar evasión fiscal y sus socios han sido enviados a prisión. Han pagado grandes cantidades para evitar acusaciones de soborno y corrupción. Otros países les han multado por dirigir cárteles para fijar los precios.

En el Reino Unido hay pocos castigos. Pese a los jueces que declaran ilegales sus trucos fiscales, sucesivos gobiernos han fallado a la hora de investigar a las empresas, o perseguir a sus socios. En cambio, los socios de las mayores firmas de contabilidad reciben títulos de nobleza o de caballería, elogios en público y consultorías para el gobierno, todos a base de los contribuyentes. Las mismas empresas han colonizado los cuerpos legislativos, financiado a los partidos políticos y proporcionado empleos para los antiguos y potenciales ministros. Esta penetracion del Estado les ha proporcionado un seguro político y sus prácticas antisociales siguen inflingiendo un enorme daño social.

Prem Sikka hablará en la conferencia anual de Radical Statistics a finales de febrero (programa).

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