The advancement of learning

Posted on 23/01/2012

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El conocimiento de la verdad es el bien soberano de la naturaleza humana

Francis Bacon

Estimados lectores, todo lo que se dice aquí es verdad, y por tanto la primera parte de un bien soberano. La segunda, que esta verdad llegue a su conocimiento, queda de su parte. Pero estos saberes, cuando no son directamente desatendidos, a menudo se incorporan a procesos de toma de decisiones que no son racionales. Si lo pensamos bien, el destino de toda ciencia, en su acceso al espíritu, es sumergirse en una densa sopa. Donde el amor a la verdad solo existe respecto al deseo como el pseudópodo respecto a la ameba: algo apenas diferenciado.

Esto es un poco triste, y hablamos de la vida de cada uno. Pero es peor en lo público, donde todo relativo fracaso de la burocracia es a favor de la tradición o de liderazgos carismáticos, es decir, del poder de las clientelas de viejo o nuevo cuño. Y tantas veces hemos visto que la formalidad abstracta, impersonal e igualitaria no es más que un revestimiento para la mecánica del telefonazo o el pasilleo… O la externalización, para que una consultoría nos otorgue su saber revelado, y todos recibamos sinergias a la antigua manera de los egipcios. Aunque uno tenga “amor por el dato”, díganme el sentido de los esfuerzos.

Es muy interesante detenerse de nuevo en como ofertan su “expertización” las cuatro grandes en el ámbito de la organización de la administración. Son los famosos “proyectos de desarrollo”, que tienen una acepción no desarrollista, sino que más bien se inscriben en el consenso de Washington. Nuestra querida informática, libre o no, tiene en esas manos un empleo como caballo de Troya para el acceso al poder administrativo, al excluir de la configuración de los procesos a todos los no competentes (y al privatizar en la figura de los consultores el papel arbitral), al tiempo que, como infraestructuras, consolidan un modo de organización del trabajo. La joya del venerable maestro es la ingeniería de sistemas, que secuestra los procesos, los translada a un presunto algoritmo y éste lo petrifica en formato electrónico, que al final se convierte en la guía obligada del trabajo cotidiano. No descubrimos el Mediterráneo, es la subsunción real de Marx. Aquí se aplica divinamente.

Cerremos esto con un poema que viene muchísimo al caso:

El saber no sabiendo
es de tan alto poder
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer;
que no llega su saber
a no entender entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.

San Juan de la Cruz, o un político español
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