Centros de Servicios Compartidos

Posted on 01/02/2012

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Nada me puede impedir que en esta entrada sobre gestión pública ponga una cita de Laureano López Rodó, quien en 1958 sostuvo ante los procuradores:

La suprema aspiración de un país no consiste ya en tener una Administración frenada por complicadas normas procesales. Nadie quiere ahora una Administración simplemente inocua, sino idónea, rápida y eficaz (…) La Ley “se aparta de todo ritualismo, rompe con el fetichismo del papeleo”, atiende al “mejoramiento de la productividad”, procura que el procedimiento se parezca a “la gestión de una empresa”, y trata de aumentar el rendimiento de la gestión administrativa y abaratar su coste gracias a los “principios de economía, celeridad y eficacia”.

Miguel Beltrán (1994: 5). Link

Glups. Vaya déjà vu. Pero volvamos al presente. Me envía un amigo el enlace a un artículo de Expansión, que resume un informe de PWC sobre los Centros de Servicios Compartidos (CSC), donde presumen de que ahorrarían 1.000 millones.

La implantación de CSCs es una de las órdenes recibidas por Portugal en el ucase de 17 de mayo:

3.46. Desarrollar el uso de servicios compartidos en la administración central, mediante la implementación de los proyectos en curso y por evaluar regularmente el  objetivo de una mayor integración:

i.- Implementar completamente la estrategia de servicios compartidos en el área de recursos financieros y humanos [segundo trimestre de 2012].

ii.-Racionalizar los recursos de tecnologías de la información en la administración central,  implementando servicios compartidos y reduciendo el número de servicios informáticos en los ministerios individuales u otras entidades públicas [cuarto trimestre de 2012].

Esto, tal y como está escrito suena a excusa para despidos (como la “concentración de escuelas” y otros hallazgos de la neolengua). Pero sobre todo destaca el control de los servicios financieros, algo cuya importancia no se puede exagerar. Además, la centralización de servicios no puede suceder sin cambios de configuración, y esto es temible, visto quién lo haría.

El Sector Público tiene ante sí el reto de reducir el déficit de manera urgente, pero también es precisa una trasformación de sus estructuras, sus procesos y su manera de responder [a] unos ciudadanos que exigen servicios y respuestas transparentes. Es necesario repensar cómo funciona, como gasta y cómo trabaja la Administración Pública.

Dejádnoslo a nosotros. ¿Para qué liar a los diputados con cosas que ni les interesan ni entienden? Pero vamos a lo gordo: ¿cómo pueden los CSC ahorrar 1.000 millones?

Porque la gestión se realiza por parte de una organización especializada desde un punto de vista global y no funcional.

Ah, acabáramos.

Además, se allana la estructura organizativa y se dimensiona en función de las necesidades de los ciudadanos, lo que evita malos hábitos o disfunciones como las que existen actualmente.

Es decir, ahorro en jefes de servicio, de sección, subsecretarios y hasta secretarios generales técnicos. Que ya pondremos los nuestros. Esto va a ser como lo de Lopez Rodó, nenes, pero en plan siglo XXI: la conquista del Estado, pero no por el Opus.

Adicionalmente, los CSC tienen la capacidad de incorporar fórmulas de colaboración públicoprivada y aportan transparencia.

Esta es la buena. Aquí al responsable del ramo le hacen los ojos dólares, como al tío Gilito. “Me marco unos contratos a la egipcia” piensa nuestro amigo, “que me retiro a Torrevieja en cuanto doble la esquina la legislatura.”

Pero seguimos sin argumentación acerca de cómo piensan lograr tan magno ahorro. Por suerte, hay demostración estadística: el afamado estudio de PWC “Centros de Servicios Compartidos: La Segunda Generación”. No lo busquen, ya lo intenté y nada. Pero nos podemos imaginar el nivel: las 10 páginas del sesudo informe que comento llevan anexo un resumen ejecutivo, por si acaso el potencial lector… Bien, el sin duda sólido estudio sin posible error (pues ignoramos la muestra y la población, no es posible definirlo) infiere:

aquellas organizaciones cuyos CSC están en el nivel más alto de madurez (segunda generación) pueden llegar a alcanzar, como media, un 46% de reducción de costes
operativos.

Por una regla de tres… Ahora ya tenemos una cifra. Venga, vamos, que hay prisa:

El siguiente paso es acometer el cambio y dar pasos reales.

O sea: tenemos consultores que pueden llevar a la vez los contratos de España y Portugal, que ya ha firmado. Nene, coloca la burra en Expansión para que la gente la vea. Si es que se lo damos todo hecho, a estos funcionarios.

Bastaría para su puesta en funcionamiento con un Real Decreto del Consejo de Ministros (artículo 61 de la Ley 6/1977)

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