Aniversario de la Primera República

Posted on 12/02/2012

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11 de febrero de 1873: Castelar saluda a la República:

Nadie trae la República, la traen todas las circunstancias, la trae una conjuración de la sociedad, de la naturaleza y de la Historia. Señores, saludémosla como el sol que se levanta por su propia fuerza en el cielo de nuestra patria.

Me gusta conmemorar el aniversario de la Primera República. Un rico período, coetáneo de la guerra de los sioux contra los Estados Unidos pero mucho menos conocido para cualquier españolito que la batalla de Little Big Horn.

Y sin embargo, en ese momento se produjeron hechos tan cinematográficos como la expedición a Almería, ciudad de una “potencia extranjera”, por de dos fragatas del cantón de Cartagena. No menos extraordinario que la gema del presidente del gobierno Estanislao Figueras, quien declaró en un Consejo de Ministros antes de partir en secreto a París:

Senyors, ja no aguanto més. Vaig a ser-los franc: estic fins als collons de tots nosaltres!

Pero hay razones de más peso para prestar atención a este momento: sus proyectos y logros políticos. Comenzaré con que, décadas después que los demás países europeos, el 25 de marzo de 1873 se prohibió la esclavitud en Puerto Rico (link).

El espíritu de los tiempos lo señala también la constitución de 1873, que nunca llegó a ser aprobada (pero sí lo por nuestros corazones). Planteaba el texto un modelo de estado abiertamente federal, donde todos los poderes serían elegidos por sufragio universal directo (incluido el judicial). Para verguenza de nuestro siglo, éste sí hubiera sido un estado laico, gracias a un solo artículo:

Artículo 36º.- Queda prohibido a la nación o al Estado federal, a los Estados regionales y a los Municipios subvencionar directa ni indirectamente ningún culto.

Razones para nuestro aprecio a las que se añade que Angel Sanz del Río llegara a concejal de urbanismo de Madrid, años después de haber escrito:

O la revolucion ha de ser infecunda, ó ha de concluir de una vez, en el primer período de su triunfo, con todos los institutos religiosos y ha de declarar propiedad de la nacion todas las fincas llamadas del patrimonio de la corona, todos los edificios y propiedades de las comunidades, institutos y corporaciones que se supriman. (…) Que se dejen intactos ciertos nidos por algun tiempo, y entonces no estarán ya al alcance de la revolución; que se conserven en pié y habrá la esposicion de que, andando el tiempo, vuelvan sus habitantes.

Angel Sanz del Río: El futuro de Madrid (link)

Para saber más: Documentos RNE

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